martes, 28 de febrero de 2012

Cuando Dios quiere castigarnos nos concede lo que deseamos

Es un adagio que resulta cierto en la mayoría de los casos, personalmente, no creo que Dios sea especialmente travieso, esta en nuestra naturaleza poder con lo peor, mientras lo mejor nos causa una desazón que nos impide dormir y comer, haciéndonos infelices.

Cuando estamos sanos, perdemos el sueño imaginándonos miles de males que pueden acabar con nuestra salud y nuestra vida, nos llena de ansiedad la idea de morir o de que otros mueran.

Cuando la muerte acecha tras las sombras, la vida se recoloca y entonces la perspectiva te permite ver la tierra desde el espacio exterior, y te vuelves inmune al mosquito que te estaba desesperando con su zumbido.
Con esta perspectiva es fácil localizar a los amores que merecen la pena y desechar los demás.
Todos deberíamos llegar a esta lucidez sin necesidad de pasar por el dolor y la resignación

3 comentarios:

Isa dijo...

Muy buena reflexión.

menchu dijo...

Son unas palabras muy sabias y muy ciertas. Un beso Lury.

Megan Maxwell dijo...

Como te han dicho, estupenda reflexión. Un besazo bonitaaaaaaaa